ABRÍ LAS PUERTAS DE TU HOGAR. TRANSFORMÁ UNA HISTORIA PARA SIEMPRE
Vos podés convertirte en una Familia Solidaria y ofrecerles algo tan valioso como un hogar, afecto, contención y cuidado mientras su familia de origen recibe el acompañamiento necesario para superar las situaciones que motivaron la separación.
Porque a veces, cambiar una vida empieza con abrir una puerta.
¿Qué es Familia Solidaria?
Un hogar por un tiempo. Un abrazo cuando más se necesita.
Familia Solidaria es un programa que brinda alojamiento y cuidado transitorio a niños, niñas y adolescentes que, por distintas situaciones, deben ser separados temporalmente de su familia de origen mediante una medida de protección excepcional destinada a resguardar sus derechos.
Durante ese período, una Familia Solidaria les ofrece un entorno familiar donde reciben cuidado, afecto, contención y acompañamiento cotidiano, mientras los equipos especializados trabajan junto a la familia de origen para restituir los derechos vulnerados y encontrar la mejor alternativa para cada situación.
Se trata de una experiencia profundamente humana, donde una familia abre las puertas de su hogar para acompañar a un niño, niña o adolescente en un momento especialmente sensible de su vida.
Esta modalidad constituye una alternativa a los hogares convivenciales, priorizando el derecho de los niños, niñas y adolescentes a crecer y desarrollarse en un ambiente familiar.
Es importante destacar que Familia Solidaria no tiene fines adoptivos. Su objetivo es brindar un hogar de manera transitoria hasta que pueda resolverse la situación que dio origen a la medida de protección y definirse la medida más adecuada para garantizar el interés superior del niño, niña o adolescente.
Porque ningún niño debería atravesar una situación difícil en soledad.
¿Quiénes pueden ser una Familia Solidaria?
Lo más importante no es cómo está formada tu familia. Lo más importante es tu disposición a cuidar.
No existe un único modelo de familia para formar parte de este programa.
Pueden postularse personas mayores de edad que estén dispuestas a brindar cuidado, contención, estabilidad y acompañamiento a un niño, niña o adolescente durante un período de tiempo, siempre con el acompañamiento permanente de un equipo profesional.
Podés postularte si sos:
* Una persona sola.
* Una pareja, con o sin hijos.
* Una madre o un padre con hijos.
* Un matrimonio o unión convivencial o de hecho.
* Una pareja de adultos mayores.
* Cualquier grupo conviviente que reúna las condiciones necesarias para ofrecer un entorno familiar seguro, estable y afectuoso.
Lo que realmente hace la diferencia es la voluntad de acompañar, cuidar y brindar un espacio donde un niño o adolescente pueda sentirse protegido y valorado.
Quiero colaborar de otra manera
Cuidar también es acompañar.
Familia Solidaria no se construye solamente con quienes abren las puertas de su hogar. También necesita de una comunidad comprometida que acompañe y sostenga.
Si hoy no te sentís preparado para recibir a un niño, niña o adolescente en tu casa, también podés colaborar con las familias que forman parte del programa.
Ayudar con traslados, acompañar actividades escolares, colaborar en tareas cotidianas, compartir tiempo, ofrecer apoyo o tender una mano cuando hace falta también son formas de cuidado.
Detrás de cada Familia Solidaria hay una red de personas que hace posible que ningún niño o niña transite este camino en soledad.
Cada aporte, por pequeño que parezca, contribuye a construir entornos más protectores y amorosos para quienes más lo necesitan.
Porque no hay una única forma de ser familia. Hay muchas formas de brindar cuidado, afecto y contención.
¿Qué implica ser una Familia Solidaria?
Un compromiso acompañado de principio a fin.
Ser una Familia Solidaria significa abrir un espacio en la propia vida para acompañar a un niño, niña o adolescente durante un momento especialmente sensible de su historia.
Es ofrecer un hogar, rutinas, escucha, contención y afecto mientras el sistema de promoción y protección de derechos trabaja para restituir los derechos vulnerados y definir cuál es la mejor alternativa para su futuro.
No se trata de reemplazar a su familia de origen, sino de acompañar, cuidar y brindar estabilidad durante el tiempo que sea necesario.
Cada gesto cotidiano importa: compartir una comida, ayudar con una tarea escolar, acompañar una actividad, celebrar un cumpleaños o simplemente estar presente puede convertirse en una experiencia significativa para un niño o adolescente.
Las Familias Solidarias no transitan este proceso en soledad. Desde el primer momento cuentan con el acompañamiento permanente de un equipo interdisciplinario que brinda orientación, seguimiento y apoyo durante toda la experiencia.
Además, el programa contempla un acompañamiento económico destinado a colaborar con los gastos que implica el cuidado del niño, niña o adolescente.
El tiempo de permanencia puede variar según cada situación y siempre será determinado por los organismos competentes, teniendo como prioridad la protección integral de los derechos del niño, niña o adolescente.
Formar parte del programa no implica la obligación de aceptar cada convocatoria. Cuando surge una situación, el equipo evalúa cuál es la Familia Solidaria más adecuada y consulta si se encuentra en condiciones de asumir ese compromiso en ese momento, comprendiendo que las circunstancias personales y familiares pueden cambiar.
Cada niño, niña o adolescente es único. Por eso, cada proceso también lo es.
¿Cómo es el proceso para participar?
Un camino pensado para acompañarte desde el primer momento.
Convertirse en una Familia Solidaria es un proceso gradual, acompañado por un equipo interdisciplinario que brinda información, orientación y apoyo en cada etapa.
1. Primer contacto
Si te interesa conocer el programa, podés comunicarte con el equipo para recibir información y resolver todas tus dudas.
2. Entrevistas
El equipo realiza encuentros para conocerte, escucharte y contarte en profundidad cómo funciona el programa.
3. Capacitación
Las personas interesadas participan de instancias de formación para comprender el rol de una Familia Solidaria y prepararse para esta experiencia.
4. Incorporación al programa
Una vez finalizado el proceso de evaluación, pasás a integrar el registro de Familias Solidarias.
5. Convocatoria
Cuando surge una situación compatible con tu perfil, el equipo se comunica con vos para brindarte toda la información necesaria y consultar si en ese momento estás en condiciones de asumir ese cuidado.
6. Acompañamiento permanente
Durante todo el proceso, tanto el niño, niña o adolescente como la Familia Solidaria cuentan con el acompañamiento continuo de un equipo interdisciplinario.
Preguntas frecuentes
¿Familia Solidaria es un programa de adopción?
No. Familia Solidaria no tiene fines adoptivos. Se trata de un programa de cuidado transitorio que brinda a niños, niñas y adolescentes la posibilidad de vivir temporalmente en un entorno familiar mientras se resuelve su situación y se define la medida de protección más adecuada.
¿Quiénes pueden ser una Familia Solidaria?
Pueden postularse personas solas, parejas, matrimonios, familias con o sin hijos y otros grupos convivientes que reúnan las condiciones necesarias para brindar un entorno de cuidado, afecto y contención.
¿Cuánto tiempo permanece un niño, niña o adolescente con una Familia Solidaria?
No existe un plazo único. Cada situación es diferente y el tiempo dependerá de la evolución de cada caso, siempre priorizando el interés superior del niño, niña o adolescente.
¿Estoy obligado a aceptar cada convocatoria?
No. Integrar el registro de Familias Solidarias no implica la obligación de aceptar todas las convocatorias. Cada vez que surge una situación, el equipo consulta si la familia se encuentra en condiciones de asumir ese cuidado en ese momento.
¿Recibiré acompañamiento durante el proceso?
Sí. Las Familias Solidarias cuentan con el acompañamiento permanente de un equipo interdisciplinario antes, durante y después del cuidado transitorio.
¿Existe algún tipo de apoyo económico?
Sí. El programa contempla un acompañamiento económico destinado a colaborar con los gastos que implica el cuidado del niño, niña o adolescente.
¿Qué pasa si me encariño con el niño o la niña?
Es natural que durante la convivencia se generen vínculos afectivos. De hecho, el objetivo del programa es que los niños, niñas y adolescentes puedan sentirse queridos, cuidados y acompañados durante el tiempo que permanezcan con una Familia Solidaria.
El equipo interdisciplinario acompaña a las familias en cada etapa del proceso, incluyendo el momento en que finaliza el cuidado transitorio.
¿Qué sucede cuando finaliza el cuidado transitorio?
El cuidado transitorio concluye cuando el niño, niña o adolescente puede regresar con su familia de origen o cuando los organismos competentes definen otra medida de protección acorde a su situación.
En esta etapa, tanto el niño, niña o adolescente como la Familia Solidaria continúan contando con el acompañamiento del equipo del programa.
Abrir tu hogar puede cambiar una historia
Todos los niños, niñas y adolescentes tienen derecho a crecer rodeados de cuidado, afecto y protección.
A veces, por distintas circunstancias, necesitan que otra familia los acompañe durante un tramo de ese camino.
Ser una Familia Solidaria es ofrecer tiempo, presencia y cuidado cuando más se necesita. Es saber que, aunque el encuentro sea transitorio, el impacto puede acompañar a ese niño o niña para toda la vida.
Comunicarte con el equipo no implica asumir un compromiso inmediato. Significa informarte, conocer el programa, despejar dudas y descubrir si esta experiencia puede formar parte de tu historia.
Porque hay gestos que duran mucho más que el tiempo que compartimos.
Contactanos
Si querés conocer más sobre Familia Solidaria o resolver cualquier duda, el equipo del programa está disponible para acompañarte.
Dirección: Av. Del Valle 757 – Dirección de Niñez, Adolescencia y Familia.
Teléfono: 249 4570960
Correo electrónico: familiasolidaria.tandil@gmail.com
Horario de atención: lunes a viernes de 8:00 a 12:30 hs.






